Dios te llama a la existencia por Amor


Foto: Cathopic / Carlos Daniel


Seguramente cada uno de nosotros nos hemos sentido amados por alguien.


¿Quién es esa persona? Pudiera ser algún familiar o tu pareja. ¿Cómo se siente ser amado? Si nos podemos imaginar el amor de un ser humano, ¿cómo será el amor de Dios?


Ésta es una verdad fundamental que todos en algún momento necesitamos no sólo conocer, sino experimentar para alcanzar la plenitud: Dios te ama de manera personal y de forma firme e incondicional.


No eres fruto de la casualidad, eres llamado(a) a vivir, no sólo a sobrevivir, como estamos a veces acostumbrados.


Dios es amor y todo lo que de Él procede también lo es. No nos ama a todos “en serie”, te ama a ti de una manera personal, así como eres, de la familia que procedes y en las circunstancias en que fuiste concebido(a).


Este amor no obedece al capricho, no cambia con el tiempo, y no depende de tu respuesta.


Es un amor fiel, incondicional, Él no te puede dejar de amar. No importa lo que hayas hecho en el pasado, ni cómo te encuentres ahorita.


Él te ama no porque tú seas bueno, sino porque Él es bueno y porque eres Su hijo(a), y lo mejor de todo es que éste amor ¡es gratis!


<<Los montes se correrán y las colinas se moverán, pero mi amor de tu lado nunca se apartará>>, Is. 54,10.


Intentar conocer la playa no es lo mismo mediante una postal que ir personalmente.


La postal es bonita, sí, puedes imaginarte lo hermoso que sería estar ahí, pero no es lo mismo cuando ya tienes la experiencia, cuando sientes la arena en tus pies, la brisa en tu cara y te sumerges en las olas.


Es lo mismo con Dios,


¡Él te está llamando a que te dejes sumergir en el mar de Su Amor para que lo experimentes en plenitud!


No te pide que lo ames, eso se dará por añadidura, lo importante ahorita es que te dejes amar por Él. A partir de este amor podrás interpretar toda tu vida desde una clave nueva.


Si aún no sabes cómo experimentar ese amor, pídele a Él que te lo muestre, en medio de tus realidades concretas.


Confía en que así lo hará, tenlo por seguro, Su Amor ¡jamás defrauda!.


Marifer Icaza es consagrada y vive su vocación en Instituto Secular de Vida Comunitaria Eliya, ejerciendo su apostolado en Centro de Rehabilitación la Rosa. Confía en que sólo un encuentro personal con Jesucristo libera al ser humano de todas sus ataduras y le regala la plenitud para vivir en el amor.

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