Viviendo el Adviento en Familia


Foto: Cathopic/Sepac1

La Navidad está por llegar y nosotros cada vez corremos más: los regalos, el pino, los adornos, las posadas, las reuniones, las comidas, tantos planes... y de repente, ya estamos ahí:

Es Noche Buena y nos damos cuenta de que el pesebre de nuestro corazón no está listo para recibir a ese pequeño Gran Rey que nos trae la salvación (a veces ni lo recordamos).

Por eso, hoy quiero invitarte a valorar y aprovechar este tiempo de Adviento. Hagamos espacio en la posada de nuestro corazón para recibir con alegría, y total consciencia, a la Sagrada Familia.

¿Cuántos de nuestros niños ya hicieron su cartita para pedir juguetes? ¿Cuántos papás ya compramos los regalos? ¿Preparamos así el regalo espiritual que le daremos al Festejado?

Reflexionemos sobre qué enseñanza queremos darle a nuestros hijos esta Navidad.

Adviento significa “venida”. Es una temporada que nos ayuda a enfocarnos en la llegada de Jesús. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica, 524:

<<Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (cf. Ap 22, 17)>>.

Somos el pueblo que sigue gritando al cielo: ¡Ven Emmanuel! ¡Ven Señor no tardes!

¿Seremos conscientes de lo que pedimos? ¿Cómo podemos prepararnos como familia en esta temporada?

Además de la Eucaristía y la Confesión, hay muchos recursos que pueden ayudarnos: oraciones, leer un capítulo del Evangelio de San Lucas cada día del 1-24 de diciembre, el árbol de Jessé, el portalito para Jesús que vamos llenando de paja cada día, dibujos para los más pequeños, libros para prepararnos en este camino.

Nuestra familia ha ido de una actividad a otra, pero la que se mantiene siempre es la Corona de Adviento. Una corona siempre verde con 5 velas que vamos encendiendo en el camino.

En la mesa al centro de la casa, a media luz, encendemos la primera vela morada que significa la esperanza.

Procuramos tener las oraciones listas y dejamos a los niños encender y apagar la vela (algo que siempre les hace ilusión).

Después de 7 días, encendemos la segunda vela que representa la preparación. (Para mantener nuestro espíritu en oración, intentamos encender las velas cada día de la semana por la noche, como lo hicimos el domingo).

Luego viene la vela rosa del domingo Gaudette (o "domingo de la alegría", que nos recuerda que la llegada de Jesús ya está muy cerca), le sigue la última vela morada y en Navidad, la blanca.

Otras actividades que acompañan nuestro camino de Adviento son los cuentos, villancicos, buenas obras, actos de servicio y ayuda a los demás y las posadas.

No importa qué actividad elijas para prepararte, lo importante es llevarla con constancia, hacerla con todo el corazón para llenarlo de suave paja y recibir dignamente a nuestro Niñito Jesús, nuestro Salvador.

Elisa Cabello es esposa y mamá católica. Educa en casa a sus cinco pequeños, es Licenciada en Lingüística, regiomontana, apasionada de la fe y de la vida en familia.

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