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¿Cómo reconocer la voz de Dios cuando discernimos la apertura a la vida?

  • 1 hour ago
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Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos pedido una señal.

Muchos matrimonios también lo hacen cuando se preguntan si Dios los está invitando a abrir nuevamente su matrimonio al don de la vida.


Piden una señal.

Una respuesta.

Una certeza.


Y, a veces, esperan que esa respuesta llegue de una forma extraordinaria.


¿Y si Dios ya nos hubiera dado un camino mucho más ordinario y constante para discernir su voluntad?


Dios continúa guiándonos y acompañándonos también en las decisiones importantes de la vida matrimonial. Sin embargo, el discernimiento cristiano es mucho más rico y profundo que esperar señales o acontecimientos extraordinarios.


Nace de un corazón que busca sinceramente hacer la voluntad de Dios.


Cinco caminos por los que Dios suele guiarnos cuando discernimos la apertura a la vida


1. La oración

Toda decisión importante comienza de rodillas. La oración no busca convencer a Dios de nuestros planes, sino permitir que Él transforme nuestro corazón para descubrir los suyos.


2. La paz profunda

No hablamos de una emoción pasajera. Hablamos de esa paz serena que permanece incluso cuando todavía existen incertidumbres o sacrificios. Es la paz que nace de confiar en Dios.


3. La comunión matrimonial

Dios llamó al matrimonio a caminar unido. Por eso el discernimiento no suele vivirse de manera aislada. El diálogo sincero, la escucha mutua y la búsqueda conjunta de la voluntad de Dios forman parte del camino.


4. Las circunstancias reales

La Iglesia nunca ha enseñado que debamos ignorar la realidad. La salud, la situación económica, la estabilidad familiar, las responsabilidades con otros hijos y muchos otros factores forman parte del ejercicio de la paternidad responsable. Discernir no consiste en cerrar los ojos a estas circunstancias, sino en mirarlas con fe.


5. El lenguaje del cuerpo

Entre todos los regalos que Dios ha hecho al matrimonio, uno de los más sorprendentes es el lenguaje del propio cuerpo. Dios puede guiarnos a través de su Palabra, de la oración, del consejo prudente, de nuestro cónyuge y de las circunstancias de la vida. Pero también quiso dejar inscrito un lenguaje en nuestra propia biología. El reconocimiento de la fertilidad no consiste únicamente en observar un ciclo menstrual. Consiste en aprender a leer ese lenguaje con el que el Creador nos habla sobre la fertilidad, la salud y el momento del ciclo que vive la mujer. Las señales biológicas del ciclo femenino no son un obstáculo para la libertad ni un mecanismo de control. No es el cuerpo quien decide. Tampoco lo hacen las emociones. El matrimonio, iluminado por la oración, la gracia y la enseñanza de la Iglesia, es quien discierne libremente.


Humanae Vitae: un llamado a discernir con amor


En Humanae Vitae, san Pablo VI enseña que la paternidad responsable no consiste únicamente en decidir si tener o no más hijos. Implica un discernimiento generoso y prudente, realizado delante de Dios, considerando las circunstancias concretas de la familia y respetando siempre el significado del lenguaje del cuerpo. En ese contexto, el reconocimiento de la fertilidad que ofrece el Modelo Creighton no sustituye el discernimiento. Lo acompaña y lo enriquece. Permite a los esposos conocer con mayor profundidad la fertilidad que Dios les ha confiado para vivir su vocación matrimonial con verdad, libertad y responsabilidad.


Aprender a escuchar


Después de todo, la pregunta ya no es si Dios sigue hablando. La verdadera pregunta es si nosotros estamos aprendiendo a reconocer Su voz.



Mónica Olvera es esposa y madre católica de cinco hijos. Maestra en Ciencias de la Familia con estudios en Teología del Cuerpo. Hace “escuela en casa” y es profesional certificada del Modelo Creighton.

 
 
 

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