Todo empieza con la Mirada
- 1 day ago
- 2 min read
El pasado fin de semana tuve la gracia de asistir al Congreso Internacional de las Familias. Mientras caminaba por los pasillos, veía hombres, mujeres, niños, bebés en brazos… familias enteras que viajaron desde lejos con un mismo deseo: que la familia se recupere, que vuelva a su centro, que vuelva a ser hogar. Y pensé: aún somos muchos los que creemos en el bien. Aún somos muchos los que queremos hacerlo vida.
No pude estar en todo, pero estoy convencida de que Dios me llevó exactamente a donde necesitaba estar.
Quiero hablarles, especialmente, de lo que viví con mi propia familia.
Escuchamos a Amalia Osorio, tanatóloga y conferencista de Puebla. Más que una conferencia, fue una experiencia. Nos invitó a realizar actividades sencillas, pero profundamente transformadoras. Hubo una que marcó mi corazón.
Nos habló de la mirada.
De la importancia de mirar verdaderamente a nuestros hijos. De reconocer su grandeza. De decir en voz alta por qué nos gusta cada uno de nuestros hijos, por qué amamos a nuestro esposo, qué valor vemos en nuestra familia.
“Cuando miré a mis hijos… entendí” Puede parecer algo ordinario. Incluso simple.

Pero cuando vi a mis hijos vivirlo… no tengo palabras. Vi miradas sostenidas. Vi corazones afirmados. Vi seguridad naciendo. Vi identidad fortaleciéndose en tiempo real.
Eso no lo hace todo, claro que no. Educar es mucho más complejo. Pero hace una parte enorme. Porque cuando un hijo se sabe mirado, se sabe reconocido. Y cuando se sabe reconocido, camina distinto por la vida.
Pensé en cuántas veces vivimos corriendo, corrigiendo, organizando… pero pocas veces detenidas, mirando de verdad.
Si nos regaláramos más estos espacios, comprenderíamos el tesoro inmenso que tenemos entre manos: el corazón de nuestra familia. No estamos formando únicamente estudiantes exitosos o adultos funcionales. Estamos forjando hombres y mujeres que necesitan sentirse plenamente amados.
Y todo empieza con la mirada.
Primero la mirada en Dios, que nos recuerda quiénes somos.
Y después, nuestra mirada puesta en cada persona que habita nuestro hogar.
Mamá, no subestimes el poder de tus ojos cuando miran con intención. Ahí puede empezar la restauración que tanto anhelamos.

Brenda Montemayor, es hija de Dios, esposa y mamá católica homeschooler.
Maestría en Ciencias de la Familia/ISEF, Comunicóloga/UANL, Diplomado en Pastoral Universitaria UDEM, Diplomado en Tanatología IJPII-Monterrey, Diplomado en Teología del Cuerpo y del Amor Humano IJPII-Monterrey, conferencista, consultora y conductora. Fundadora del Taller "La Plenitud de Vivir en Castidad".


































Comments