top of page

A veces el camino cansa... sigamos sembrando.

  • 1 hour ago
  • 2 min read

Como padres cristianos somos modelo, somos faro que ilumina, guía y acompaña el crecimiento de nuestros hijos.


Cooperamos para que Cristo vaya naciendo en sus corazones desde el vientre y las diferentes etapas de su desarrollo, tenemos una misión sagrada: ayudar a que Cristo viva en ellos.


Yo tengo muy claro que nuestros hijos están llamados a ser santos igual que nosotros y para poder acompañarlos en este camino, nosotros también debemos cultivar nuestra propia relación con Dios: la intimidad con Cristo en los sacramentos, en la oración, en la lectura de la Palabra.


Ellos nos ven más de lo que nos escuchan, de nuestro ejemplo; desde allí nace nuestra verdadera autoridad, una autoridad que se parece a la de Cristo: firme, pero llena de amor.

Por eso es indispensable acompañarlos con dulzura, con ternura, con delicadeza, respetando ese movimiento silencioso y delicado que Dios hace en sus almas mientras las va transformando.


La GRACIA es la que realiza esa obra profunda, la que nos va divinizando y acercando cada vez más a Él.


Este proceso de acompañamiento no es nada sencillo, aveces implica frustración, desesperación, cansancio, aveces quizás queremos soltar la toalla


Hoy, con hijos de 3, 9 y 11 años, esto últimos entrando a pubertad, entiendo aún más lo importante que es no soltar esta misión. Rezar por ellos, rezar con ellos, hablarles de Dios, mostrarles con nuestro ejemplo lo que significa amar y confiar en Él….. no con sermones, sino con un acompañamiento adecuado, nada fácil pues somos tan imperfectos y pecadores que mostrarles Cristo no es sencillo pero confío en que si él dispuso que nosotros cuidaramos de ellos, él nos dará las gracias para hacerlo bien.


Como decía, a veces el camino cansa…


Hay días de esfuerzo, de sacrificio, de impaciencia, de frustración. Pero nada de eso es en vano. Nuestro llamado como padres es sembrar, sembrar, sembrar…Sembrar fe, amor a Dios, confianza en Él y virtudes que les ayuden a caminar hacia la santidad.


No tenemos garantía de cómo usarán su libertad, puede haber momentos en los que se alejen o cuestionen lo que les enseñamos, pero sí tenemos una certeza profunda de que Dios escucha nuestras oraciones y que es fiel a sus promesas de salvación.


Cada oración por ellos, cada Rosario ofrecido, cada sacrificio, cada conversación sobre Dios, cada enseñanza, cada noche en vela de oración en sus cuartos cuando ellos duermen, cada búsqueda de respuestas a las preguntas que nos hacen, cada formación tomada por ellos y para ellos, cada reunión de crianza, cada lágrima, cada petición a Dios, cada servicio, cada ejemplo de fe… queda sembrado en su corazón y Dios sacará frutos abundantes, aunque a veces no lo veamos.


Podemos confiar en esto: Dios es fiel. Él escucha nuestras súplicas y cuida de nuestros hijos mucho más de lo que nosotros podríamos hacerlo.


Por eso no nos cansemos. Sigamos sembrando. Sigamos acompañando. Sigamos confiando.

Dios hará florecer lo que hoy sembramos con amor dn el corazón de nuestros hijos.

 


Vero López

 
 
 

Comments


Conoce a nuestro Equipo
Untitled.png

Somos una comunidad de

Mujeres Católicas en diferentes etapas de la vida.

  • Watercolour-Instagram
  • Watercolour-Facebook

© 2021 by El Árbol Menta

bottom of page