Dios no Llama a los Preparados...

En repetidas ocasiones recibimos llamados de Dios. Esos llamados van guiándonos para alcanzar la misión que Dios tiene para nuestra vida: formar una familia, tener hijos o pertenecer a algún ministerio...

Hoy tengo la oportunidad de poder compartir contigo nuevamente un post. En esta ocasión tengo una novedad que contarte: Dios me ha llamado a servirle de una manera distinta.

Yo le había pedido ayuda al Señor para fortalecer mi fe y los medios necesarios para estar más cerca de él, pero olvidé por un momento que Dios siempre nos pone situaciones para trabajar en eso que le pedimos.

Hace poco recibí el llamado para ser coordinadora del área espiritual de Comunidad Misionera, grupo del cual soy miembro desde el 2012.

La verdad yo no me siento preparada para tan grande labor, pero quedarle mal a Dios no es una opción para mí.

Nunca había sentido tanta responsabilidad y tanto miedo de no ser lo suficientemente buena en algo como en el momento en el que dije “sí” y acepté esta misión.

La oportunidad de esta nueva tarea me ha hecho cuestionarme lo siguiente: “De los hombres a los que Dios les ha encomendado una misión, ¿quién no ha sentido miedo?”. Y ahí recordé a Abraham, a Moisés y especialmente a María.

Todos ellos y muchos más, han dado un “sí” a los designios de Dios y han tenido el sentimiento que yo tengo (tú habrás pasado también por algo así alguna vez, ¿verdad?) :)

Por eso, me he propuesto recordar que estando cerca de Dios no hay nada que temer porque Él me (nos) ayudará a cumplir con el llamado. Es Él quien pone frente a nosotros los recursos para lograrlo.

Si estás pasando por una situación similar a la mía, si te sientes un poco nerviosa de arrancar un nuevo apostolado o proyecto, te invito a que dejemos a un lado el miedo así:

  1. Recurriendo a la oración: La oración es como la medicina del alma, te da la paz que necesitas y la fortaleza para aceptar y cumplir de la mejor manera con lo que Dios te encomienda.

  2. Leyendo la Biblia: Si queremos hablar con Dios, oramos; si buscamos una respuesta leemos la Biblia, pues por medio de ella recibimos su mensaje.

  3. Rezando el Rosario: ¿Quién mejor que María para tomar nuestra mano y guiarnos? Ella siempre estuvo dispuesta a cumplir con lo que Dios le encomendó, de la mejor manera posible

  4. Visitando a Jesús: Vayamos ante el Santísimo y pongamos en manos de Él todo lo que somos y tenemos para que Él, a través del Espíritu Santo, nos use como instrumento.

  5. Acudiendo a Misa, confesándonos y comulgando con frecuencia: Nada como estar en paz y vivir ese momento de misericordia y de común-unión con Dios. Como católicos, es ahí donde reside nuestra fuerza.

Y es que, Dios nunca ha elegido a los preparados, si no que prepara a los elegidos.

Marifer Cadena tiene 22 años. "Soy estudiante y misionera y busco ir contracorriente. Estoy convencida de que hoy más que nunca Dios necesita gente entregada para cumplir su misión".

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