El Amor de Dios Vive en cada Persona


Soy de las personas que piensa que mi familia, mis amigos y demás seres queridos son pilar de lo que soy y de lo que quiero llegar a ser. Pero de un tiempo para acá he sentido cerca de mi personas que, de alguna manera, me alejaban de eso, que me hacían sentir que no soy aceptada por mi forma de ser, que no soy querida, entre muchas cosas más…

Hablando sobre el tema con un amigo, me dijo que hay personas que buscan hacerte menos para poder sentirse más, pero que quienes te quieren no se alejarán de ti, bajo ninguna circunstancia.

Con esas palabras empecé a meditar lo que dice 1 Corintios 3:16: “¿Acaso no saben ustedes que son templo del espíritu de Dios, y que el Espíritu de Dios vive en ustedes?”.

Cuando Dios pone a una persona en nuestro camino o cuando nos pone a nosotros frente a alguien más, representamos a Dios mismo y por ende, somos ya una bendición en la vida de los demás. Pero entonces, ¿por qué se presentan situaciones como ésta en la que yo me encuentro?

He estado reflexionando y te compartiré lo que pienso, de una manera muy sencilla. Las personas somos como flores, existen diferentes tipos de flores y para cada tipo de flor existe gran variedad de ellas: en colores, formas y tamaños. Esto hace que cada flor sea única, ninguna será igual a la otra.

Así como las flores, las personas también somos únicas. No existe nadie igual a nosotros. Pero todos sabemos que, a una flor debemos cuidarla, regarla, podarla y darle la atención necesaria, porque de lo contario, morirá. Lo mismo sucede con las personas, al igual que la flor, cuando la descuidamos, los sentimientos se pueden deteriorar.

Muchas veces Dios nos pone en la vida de personas que no saben y no reconocen el valor de la bendición que tienen ante ellas y no la cuidan de la manera adecuada. Sólo quienes comprenden la magnitud de la bendición que Dios les ha dado cuidan de esa flor y la reciben tal cual es (y aquí me remito a lo que mi amigo me decía: “quienes realmente te quieren, no se alejarán de ti”).

En otros casos, podemos ser nosotros quienes batallamos para entender formas de ser y de actuar diferentes a las propias. Pero recuerda que cada persona es una bendición porque, a través de ella, podemos sentir el amor de Dios. Las personas que nos rodean pueden compartir con nosotros las alegrías que Dios nos regala, ayudarnos a superar circunstancias difíciles y llevarnos a crecer... y no hay mayor bendición que ésta, se llama vivir.

Cada persona que pasa por nuestra vida, deja huella de alguna manera y aunque muchas veces piensen muy diferente a nosotros, debemos ser pacientes, valorarlas y verlas como esa flor que Dios nos da. Todas las personas que pasan por nuestra vida nos enseñan algo sobre cómo debemos amar y más que nada nos muestran lo mucho que somos amados por Dios.

Te comparto mi cita bíblica favorita, 1 Cor 13:4-8, en donde se nos muestra cómo debemos amar al prójimo y cómo podemos ver el amor de Dios a través de los demás, (porque si en algo Dios nos hizo a su imagen y semejanza es en la capacidad de amar):

"El amor es paciente y bondadoso, el amor no tiene celos, no aparenta, ni es orgulloso, no actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo, no se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo, el amor nunca pasará"

Recuerda que Dios nos bendice siempre a través de las personas más sencillas y en las situaciones más inesperadas.

Soy Marifer Cadena, tengo 22 años. Soy estudiante y misionera y busco ir contracorriente. Estoy convencida de que hoy más que nunca Dios necesita gente entregada para cumplir su misión.

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