Recordando la Jornada Mundial de la Juventud 2016

Queridas Amigas de “El Árbol Menta”... Hoy quiero compartir con ustedes cómo vivió un sacerdote la Jornada Mundial de la Juventud 2016 en Cracovia.

En mi grupo éramos dos sacerdotes que actualmente estudiamos Teología en España. No llevamos peregrinos con nosotros, pero al pueblo de Dios lo encontramos en las familias que nos hospedaron y en las personas con las que coincidimos en las calles y en los templos.

El Padre Juan Pedro Alanís afuera del Santuario de la Divina Misericordia.

El recibimiento de los polacos fue estupendo: lleno de detalles y de amor: nos abrieron las puertas de su casa por el sólo hecho de saber que somos discípulos de Cristo. Los encuentros con las personas eran como un verdadero Pentecostés, no importaba el país ni la edad, todos sentimos que eran como las personas de fe de nuestra parroquia. Algunos aprovecharon para confesarse y abrir su corazón. Dios estuvo presente en la Jornada.

Estuvimos presentes en la Misa de bienvenida, el Viacrucis, la Misa en el Santuario de la Misericordia y la Misa de envío. Siempre es muy emotivo escuchar al Papa Francisco, es muy pedagógico. El tema fue el de la Misericordia, así que fue una buena oportunidad de reflexionar en la importancia de hacer vida el Evangelio.

El Confesionario de San Juan Pablo II, cuando era Arzobispo de Cracovia.

Fue maravilloso encontrar expuesto al Santísimo Sacramento en los templos. Un lugar muy especial en Polonia es el Santuario de la Divina Misericordia. Me conmovió ver los restos de Sor Faustina, la imagen del Señor de la Misericordia, pero sobre todo ver a Jesús Sacramentado, adorado las 24 horas por las religiosas que tienen su convento ahí.

El Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia.

La Jornada Mundial de la Juventud es un encuentro de familia. Vivimos con intensidad que somos hijos de un mismo Padre. Los hijos de Dios pueden hablar distintos idiomas o ser físicamente distintos, pero todos tenemos un mismo corazón. Como sacerdote, viví la experiencia de bendecir en nombre de Cristo; es algo hermoso.

Queridas Hijas en Cristo: No es casualidad que el Señor haya elegido a una mujer para dar al mundo un renovado mensaje sobre la Misericordia. Ustedes son el corazón del hogar. Estoy convencido de que una mujer cristiana, que adora a Jesús Sacramentado y se nutre de su amor, atrae las gracias divinas para toda su familia. Yo les recomiendo que pidan a los sacerdotes que oren por ustedes y que les den la bendición. Nuestra relación con los demás debe estar impregnada de visión sobrenatural. Mis oraciones por cada una de ustedes.

Gracias por leer estas líneas. ¡Que el Señor las bendiga abundantemente!

Juan Pedro Alanís Marroquín nació en Monterrey, N. L. Es especialista en Teología Dogmática por la Universidad Pontificia de México. Fue ordenado presbítero el 15 de agosto de 2007 y ha sido Vicario Parroquial en la Basílica de Guadalupe, la Natividad del Señor y la Ascención del Señor.

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