Una Segunda Oportunidad


Hay fechas en donde se acumulan sentimientos, siento alegría pero a la vez nostalgia... Hoy que veo las cosas muy diferentes a como las veía antes, quiero compartirles mi historia.

Tengo 13 años y 5 meses de haber sido transplantada de un riñón. Así mismo, hace 17 años, fui transplantada dos veces de córnea de mi ojo derecho, pero la operación no fue exitosa y perdí la visibilidad. Más adelante, hace 8 años y medio afronté un nuevo reto: tuve amnesia y ni siquiera recordaba quien era, me perdí por completo.

La amnesia fue provocada por estrés, tristezas, decepciones, autoestima muy baja y la falta de motivación. Todo esto fue el resultado de querer fingir que todo estaba bien, que yo era fuerte y que no necesitaba de nadie para desahogarme. Han sido momentos de mi vida muy difíciles en los que tuve que motivarme para hallarle sentido a mi vida.

Mi trasplante, en cambio, fue una bendición, duré un año en espera y experimenté el milagro de que me dieran una segunda oportunidad de vida. Tuve el honor y la tristeza de conocer a la familia de mi donante, una hermosa joven de 20 años que murió en un accidente automovilístico. Sus padres aceptaron, con todo su dolor, dar vida después de la muerte. Ella es mi ángel de la guarda, tengo en mi recámara su fotografía y se que Dios ha estado detrás de todo esto por algo que me sucedió estando hospitalizada...

Durante mi estancia en la clínica para la intervención quirúrgica, soñé con una linda joven que me veía, estaba en una gran reunión con otras personas y todos se veían muy felices. En ese sueño esta joven mujer se reía a carcajadas junto conmigo, tenía una hermosa mirada. Cuando desperté del sueño, recuerdo bien hacerle el comentario a mi madre: “Mamá he tenido un sueño muy extraño, soñé a una joven que jamás en mi vida he visto pero lo más raro es que nos reíamos mucho”, ella quedó sorprendida, pero no le tomó mucha importancia.

Después de unos días supimos que mi donante era hija de unos amigos de una amiga de mi madre. Recuerdo bien el día en que llegó mamá y una de mis hermanas mayores con una fotografía. Me dijeron: “¡Mira lo que nos dieron en la Iglesia!”, me extendieron la foto y cuando la vi lo primero que dije fue: “¡Es ella, la joven de mis sueños!”. Resultó ser que mi madre y hermana habían ido al funeral de la chica, su nombre era Sonia Idaly Plasencia y la familia quiso regalarme su fotografía con una dedicatoria.

Después de ese evento tan maravilloso e inexplicable, le escribí una carta a sus padres en donde les decía que Sonia estaba en un mejor lugar, porque en mi sueño pude ver su hermosa sonrisa en donde me hacía ver lo feliz que era en donde estaba; estoy segura que era en el CIELO.

Después de todos los retos de salud que he afrontado a través de los años, me he dado cuenta de que Dios me regaló una segunda oportunidad de vida y se que por algo me tiene en este mundo. Tengo una misión y estoy en esa travesía de encontrar qué es lo que Dios quiere de mí. Platico con él y le pido que me guíe para poder dejar en este mundo algo que ayude a los demás, o hacer algo que puede darle más sentido a sus vidas.

“Cuando Dios desea enviar una prueba a una persona, primero le envía un poco de suerte para que goce y observa si puede recibirla de una manera decorosa. Cuando Dios desea enviar bendiciones sobre una persona, primero le envía un poco de desventuras para ver cómo puede soportarlas."

Lo único que me resta decir es: ¡Gracias Dios por todas las bendiciones!

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