Historia de una Familia Homeschooler
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No sabía que existía la opción de “educar en casa” y la primera vez que escuché el concepto, me impactó… más como descarte inmediato de la idea, que como una posibilidad para nuestra familia.
En ese entonces nuestro hijo mayor tenía uno o dos años y mi esposo y yo pensábamos que cuando fuera el momento nos daríamos a la tarea de buscar un colegio católico, que se alineara con nuestros valores familiares (aunque de entrada sabíamos que no había gran oferta en el pueblito donde vivimos).
Como profesionistas, nuestro plan en nuestros primeros años como esposos era desarrollarnos en el mercado laboral -los dos-, y hallar el colegio indicado para nuestro hijo nos daría esa posibilidad.
Un día en nuestra Iglesia, mientras el párroco platicaba con nuestro hijo, nos dijo: “a este niño le vendría muy bien el homeschooling”. Yo contesté con una risa nerviosa: “¿usted cree?” y ahí quedó por uno o dos años la situación… pero ese comentario se nos quedó clavado en la mente y el corazón.

(Ahora veo ese momento como un rayo de gracia que nos acercó al plan que el Señor tenía para nuestra familia)
Nuestro hijo fue dos años a preescolar y prekinder en la escuelita parroquial, pero frecuentemente nos decía que se aburría mucho, que todo lo que le enseñaban estaba muy fácil. Yo lo animaba diciéndole: “pero bueno, es padre estar con tus amigos, convivir con ellos…”, lo cual cero lo convencía.
Las dudas me daban vueltas y vueltas en la cabeza, pero aún así fuimos a un “open house” de un colegio que nos quedaba lejecitos de la casa.
Por gracia de Dios empezamos a conocer familias de la parroquia que educaban en casa y una de las mamás me prestó un libro que despejó todas nuestras dudas: “Homeward Bound” (de Kimberly Hahn) y este, junto con el apoyo y los testimonios de 3-4 familias más de la comunidad + por supuesto lo que nos dijo el padre, fueron los instrumentos de Dios para lanzarnos a la aventura más loca y maravillosa de nuestra vida.
Nuestro camino homeschooler inició oficialmente en el 2018, cuando nuestro hijo mayor entraba a K (pre-primaria). Arrancamos dispuestos, pero curiosos, con miles de “cómos”, pero optamos por ir poco a poquito “un año a la vez”.
Gloria a Dios hoy estamos por iniciar nuestro 8avo año aprendiendo en familia.

Los primeros dos o tres años fueron de ajustes, de dudar mucho si lo estábamos haciendo bien, de leer muchos libros sobre HS, de querer rendirnos, de lágrimas, de replicar muchas cosas como la rigidez y los horarios de la escuela (al ser el modelo que teníamos en la mente mi esposo y yo).
Sé que sin la ayuda de Jesús y de Nuestra Madre María jamás hubiéramos emprendido este viaje y al igual que Denisse nos compartió, la Adoración Eucarística ha sido clave también para nuestra familia.
En Jesús hemos encontrado las respuestas a nuestras oraciones, Él ha puesto en nuestro camino a las personas, los recursos, las actividades. ¡Todo!
Tenemos 5 años aproximadamente de ser adoradores eucarísticos y sé que Él no nos abandona, en los días felices donde todo fluye en santa paz y en los retadores, es Él quien dirige nuestro barco.
En nuestra Madre María, hemos encontrado el consuelo, las palabras, el ejemplo de virtud y la motivación para dar con el tipo de homeschool que nuestra familia necesitaba para desarrollarse y aprender con mayor libertad Fecundus Education (el año pasado descubrimos que nuestros hijos mayores tienen altas capacidades intelectuales).
Estamos súper agradecidos con Dios por este “llamado dentro del llamado” a ser Familia. Él tomó los sueños que teníamos, les dio forma, los bendijo y ¡nos puso a trabajar!
Los frutos más evidentes hasta hoy en nuestra familia son la unidad familiar, una comunicación muy abierta entre todos, una relación bonita y profunda entre hermanos, la seguridad en sí mismos (al sentirse plenamente amados por el Padre y por nosotros) y su amor por el aprendizaje.

Si estás considerando este estilo de vida (porque el Homeschool no es algo que acaba cuando se cierra la libreta es algo que abarca todos los aspectos de la familia, cada día), te sugiero que abras tu corazón a la manera de aprender de tus hijos, a su manera de ser, a las inspiraciones del Espíritu Santo, pónganse en oración para discernir cuál es el plan que Él tiene para su familia.
Verdaderamente, una vez que sueltas el volante y te arropas con los sacramentos, Jesús y nuestra Madre te van dando la pauta para cada paso que hay que dar.

Nelly Sosa nació en Monterrey, México y es comunicadora, esposa católica y mamá homeschooler de tres hijitos que no dejan de revelarle el amor de Dios todos los días. Su gozo por reencontrarse con Jesús en un pequeño pueblo en Pennsylvania lleno de árboles la inspiró a compartir su fe en El Árbol Menta.
Cree firmemente que María Santísima moldeará el corazón hasta del más escéptico para gloria de Su Hijo.
La Adoración Eucarística, el Santo Rosario y la Devoción a la Divina Misericordia han cambiado su vida.


































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