Cómo Consagramos Nuestra Familia a María Todos los Días


Ahora que estoy embarazada en tiempo de pandemia he estado reflexionando mucho más sobre el milagro de la vida y de nuestra familia.

Estar al tanto de las más mínimas señales de transformación en mi cuerpo y, hasta donde puedo notarlo al día de hoy, en el de mi pequeñ@, ha traído un gran gozo a mi alma y me ha hecho darle gloria a Dios por este gran regalo cada día.

Alguna vez escuché que un Bebé es un símbolo de que el Señor sigue confiando en la humanidad.

Y es esperanzador, muy esperanzador, sobre todo en estos tiempos.

Dios nos hace a los esposos, por la gracia del sacramento del Matrimonio, custodios uno del otro, de nuestros hijos y ¡protectores de sus almas!

"La fecundidad del amor conyugal se extiende a los frutos de la vida moral, espiritual y sobrenatural que los padres transmiten a los hijos por medio de la educación. Los padres son los principales y primeros educadores de los hijos. En este sentido, la tarea fundamental del matrimonio y de la familia es estar al servicio de la vida", Catecismo de la Iglesia Católica, 1653.

Esto, sobre todo cuando es una primeriza, puede sonar como una gran responsabilidad, que va más allá de nuestra humanidad, pero estoy convencida de que cuando invitamos a María Santísima a nuestro camino del matrimonio y la crianza, el recorrido se hace mucho más llevadero.

Y no sólo eso, cuando nos encomendamos en sus manos, ella realmente lucha por nosotros, por nuestra continua conversión y la de nuestra familia.

A veces se nos olvida, pero qué importante es recordar la frase que Nuestra Guadalupana le dijo a san Juan Diego: "¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?".

Por eso, antes de que acabe el mes de Mayo, quiero compartirte algunas maneras en las que hemos invitado a María a quedarse en nuestra familia.

1. Durante nuestro noviazgo: Cuando mi ahora esposo iba a mi casa de visita, antes de irse, me pedía que rezáramos la oración mariana "Acuérdate". En ese tiempo yo no la conocía, pero me encantó y hoy sigue siendo una de nuestras favoritas para dirigirnos a María.

2. Durante el embarazo: Desde que estaba esperando a mi hijo mayor, me regalaron un librito de oraciones llamado "Primavera de Dios" (Schoestatt) que siempre me ha acompañado en esta etapa. Es hermoso vivir la espera con Nuestra Buena Madre.

3. Durante el nacimiento de mis hijos: El día en que iba a nacer mi primer hijo estaba tan asustada, que no podía ni rezar :( Pero en el periodo posparto, en mi fragilidad y con todos mis miedos, sentí la necesidad de empezar a rezar el santo rosario a diario, cuando me quedaba sola en casa. María transformó mi corazón y estar en continua oración me ayudó a recuperarme más rápido.

Con mi pequeña la historia fue muy diferente. Estaba mucho más cercana a ella y viví unos momentos hermosos, consagrando antes y durante la cirugía a mi bebé, a su amorosa protección. Recuerdo que no dejaba de orar y entre lágrimas les agradecía a mi Señor y a María por su vida, les pedía que la acompañaran siempre, les decía que su vida era para servirlos y amarlos... Mi corazón los sintió muy cerca. ¡Fue un gozo y una paz indescriptible!

4. En las festividades marianas: Desde el año pasado empezamos a celebrar sus Fiestas en casa. Un postre diferente, ir a Misa juntos, coronar a Nuestra Madre en mayo, son pequeños detalles que nos han permitido compartir nuestra devoción con los niños.

5. Todos los días: Desde que empezó la pandemia hemos estado rezando el Rosario los viernes por zoom con mis suegros y mis cuñados. Mi amiga Mony Olvera compartió que lo estaban haciendo en su familia y nos animamos a intentarlo. Ha sido una linda experiencia de acercamiento con la familia y por su puesto, con nuestra Madre Hermosa.

Cuando mi esposo sale a trabajar y cuando los pequeños ya están dormidos, "Dulce Madre" es la oración con la que los encomiendo. A este nuevo bebé también :)

6. Una vez a la semana: Cuando vamos a Adoración Eucarística Semanal, rezamos el Rosario en la Capilla o platicamos sobre María (¡ya queremos regresar! En tus tiempos, Señor).

7. Una vez al año: Amigas... ¡La Consagración Mariana! Si quieres conocer a María y crecer en cercanía con ella y el Señor, esta devoción es para ti. Sin palabras...

8. Ahora que hacemos Homeschool: Ella es nuestra más grande guía... A quien literalmente corro en momentos de debilidad, a quien le pido me enseñe a crecer en virtud y a no perder de vista el objetivo central de mi imperfecto trabajo diario: enseñar a mis hijos a amarlos y servirlos a ella y a su Hijo Jesús y conducir a nuestra familia al cielo.

Éstas son algunas ideas de cómo nos consagramos a María en nuestra familia. Pero una oración a la vez, vayan despacito. Mamá María conoce nuestros corazones y poco a poco les irá revelando en casa otras maneras de acercarse a ella y al Señor.

"Cuando te halles abatido por fuertes tormentas en el gran mar de la vida, lejos de tierra, mantén tus ojos en esta Estrella para evitar el desastre. Cuando los vientos de la tentación o las rocas de la tribulación te amenacen, busca a la Estrella, ¡llama a María!"

-San Bernardo.

Nelly Sosa nació en Monterrey y es comunicadora, esposa y mamá católica homeschooler de dos niños que no dejan de sorprenderla todos los días. Su gozo por reencontrarse con Dios en un pequeño pueblo en Pennsylvania la inspiró a compartir sobre su camino de fe en El Árbol Menta. Cree firmemente que la Palabra de Dios, los Sacramentos y el apostolado cambiarán al mundo.

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