Amar en Toda la Extensión de la Palabra


Tu enfermedad ha sido una montaña rusa de emociones, Mamá...

Diagnosticada con leucemia aguda mieloide, tu primera etapa, tan curiosa como se desarrolló, tuvo un final feliz. Festejamos y lloramos de alegría al saber que en los resultados tu sangre se veía limpia de células malas. Ya sólo tendrías que hacerte algunos chequeos.

Siempre valiente, entregada a Dios, qué gran ejemplo fuiste en esa ocasión... pero después de tener una recaída eres sorprendentemente extraordinaria.

Has entrado y salido del hospital ya muchas veces. Te he visto decaída, débil y de pronto más animada. Te he visto sonreír, llorar y también cuestionarte tantas cosas. Pero siempre veo en tu mirada la presencia de Dios. Cada vez veo más limpio tu corazón. ¿Cómo lo sé? No lo sé, ¡sólo lo siento cuando miro tus ojos!

Hemos tenido las mejores pláticas de nuestra vida a raíz de esta enfermedad. Veo tus luchas y me impresionas... Tu amor por Dios aumenta, sin reclamos, sólo buscas amarlo a Él, aceptando que no somos nada...

Y como tú bien dices: "Se trata de abandonarte a Él, cada día, cada hora, cada segundo".

Se trata de ser feliz y ver la mano de Dios en cada instante: en cada enfermero, en cada donador, en cada doctor.

Y se trata también de disfrutar al máximo a los tuyos, pues cada minuto de vida es un regalo de Dios, sea cual sea la circunstancia que estemos viviendo... Eso es la vida, eso es cada segundo: Un Hermoso Regalo de Dios.

Esta es la mejor enseñanza que me has dado, esta es la única y real manera de vivir: para Dios.

Claramente, sé que tienes tus luchas y tus batallas. Pero es justo así como Dios quiere que vivamos. Dios no nos quiere perfectos, nos quiere luchando por Él para así llegar a estar completos. (No conozco a ningún santo que haya sido perfecto, a excepción de nuestra Madre, la Virgen María).

Te has ganado el titulo de guerrera incansable y, sea cual sea el desenlace, lo importante es esto que he visto en ti: Literalmente amas con todas tus fuerzas al Señor y le entregas cada segundo de tu vida.

Sí, a veces Dios se vale de las circunstancias menos pensadas para mostrar su poder, su magnificencia, su amor por nosotros. No deja de llamarnos nunca, quiere nuestra atención absoluta, quiere que lo amemos. Él tiene sed de amor, de nuestro amor... tal como le decía a Santa Teresa de Calcuta.

Por otro lado, también ha sido duro verte así, no poder convivir como antes. Ha sido doloroso verte sufrir, ver tu cuerpo frágil duele, pues te amo, y no quisiera que pasaras por esto.

Sin embargo, también has sido ejemplo de que, al dolor hay que abrazarlo y hay que ofrecerlo a Dios, pues es lo que mueve nuestro corazón a trascender, lo que purifica nuestra alma.

Todos pasaremos por dolor en algún momento de nuestra vida... a través de tu experiencia, Mamá, he aprendido que no hay que temer al dolor. Más bien, se trata de que aprendamos qué hacer con él.

Lo que más me ha costado en este tiempo es no poder abrazarte, por orden de los médicos. El otro día, frente al Santísimo, lloraba pidiéndoselo, le decía "sabes que lo necesito y que ya ha pasado tanto tiempo sin recibir un abrazo de ella". Justo en ese momento, una persona se acercó a darme un abrazo... tan apretado y tan lleno de amor. ¡No daba crédito!

Yo sé que Dios tiene un plan perfecto para ti, Mamá, y para cada uno de quienes somos expectadores de esta historia. Sigue esperando, confiando y amado a Dios como lo haces porque lo haces increíble, lo haces parecer muy fácil y nos alientas a nosotros a amarlo así . ¡Te amo con todo mi corazón! Tu Chinita.

Señor, que yo siga viendo tu mano en cada momento de mi vida y que yo tenga la voluntad, gracia y valentía de entregarte mi alma y corazón sean cuales sean las circunstancias de mi vida... así como me lo estás mostrando a través de mi madre terrena y como lo hizo también nuestra Madre del Cielo.

Rosy Leal de Ibarra, esposa católica muy enamorada y mamá de 3 hijos, fue llamada a la presencia de Dios el pasado 12 de octubre. Fue servidora en la Comunidad JESED y dedicó su vida a formar jóvenes en la fe en el Colegio Mexicano, Instituto Regiomontano, Colegio Israelita y Colegio Irlandés en Monterrey. Nuestras oraciones por su eterno descanso y por la fortaleza de su familia.

Nos comparte este post su hija Claudia...

Claudia Ibarra es esposa y mamá católica, artista y aficionada a leer sobre las vidas de los santos. "Si no visito al Santísimo diariamente, me pierdo".

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