Confiar en Dios... y Nada Más


No sé lo que vaya resultar de este escrito, mi intención es sólo dejarme llevar y escribir sobre Él que Todo lo Puede, sobre ese mundo que no vemos, pero que existe. No sé ni como comenzar... Sólo diré que esto de Confiar en Dios es, de verdad, una gracia especial que Él mismo nos da.

Hace 4 años perdí a mi hermano, quien pasó por una enfermedad tan difícil que muchas personas han enfrentado: el "infierno del Cáncer", como yo solía llamarlo. Luego nació mi tercer bebé y a la semana tuve una hermorragia. De esa experiencia, que sucedió en los Días Santos, según los tiempos de la Iglesia, recuerdo el crucifijo que se encontraba en el cuarto del hospital, justo frente a mi cama... Recuerdo también la cara de mi doctor y el momento cuando dijo: "Llevémosla ya al quirófano".

Cuando miré la cruz, sentí el real abandono en Dios, el Real, no el que uno cree que tiene en su vida cotidiana, diciendo: "Que sea lo que Dios quiera", pero en el que seguimos cargando una pequeña angustia o preocupación o tan sólo el deseo de que las cosas sean diferentes. En esta experiencia sentí el abandono real en Dios y pensé: "Aquí estoy, EN TI ME ABANDONO". Después me desperté y supe que, afortunadamente, todo había salido bien.

Dios me regaló una segunda oportunidad y cada vez que veo los ojos de mi pequeño y de mis hijos mayores, veo la nueva posibilidad que Dios me dio de ser Mamá, de ser mejor persona... Veo sus ojos y en verdad, veo la mirada del Amor de Dios.

Aprendí mi lección: No soy nada, soy tan pequeña, no tengo control de lo que sucede, todo, absolutamente Todo depende de Él en mi vida. Y, ¡me alegro!, se me ha quitado un peso de encima. Si tan sólo optáramos todos por hacer la prueba, sin tener que estar en una situación extrema como la que yo viví, conoceríamos su amor pleno en cada momento de nuestra vida, aún en las situaciones más dolorosas y contradictorias...

Hoy mi Mamá tiene leucemia. No sé lo que vaya suceder, pero no siento angustia, no siento una lucha interna, me ocupo de lo que tengo que hacer hoy y de hacerlo lo mejor que puedo. Ahora sé que no depende de mí, sé que el Cáncer no es un infierno, sé que las enfermedades también son una Bendición. Estoy disfrutando cada momento que puedo pasar con ella, con la paz y la alegría de saber que así tiene que ser. Sé que Dios esta con nosotros, con ella.

Confiar en Dios no es fácil, pero es la más maravillosa gracia que he experimentado. Me siento libre, me siento en paz; me ha permitido ver, en cada día de mi vida, cómo Él y su amor están presentes. Me ha permitido ver también cuán imperfecta soy, y saber que a Él no le importa eso cuando se tiene la voluntad de ser mejor para Él, que me ama completita, tal cual soy. Ahora entiendo que todo lo que suceda en mi vida tiene un propósito, lo que sea que suceda, y que la vida espiritual es real.

Dios quiere que nos tomemos de su mano para lanzarnos, para arriesgarnos, para soportar, para aguantar, para desahogarnos, para reirnos, para esperar... QUIERE QUE LO DEJES ACTUAR, QUIERE QUE LO DEJES AMARTE Y QUIERE VIVIR EN TI. SÓLO SUÉLTATE Y CONFÍA... ÉL HARÁ EL RESTO.

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