¿Qué significa la Cruz de Jesús en mi Vida?






En días pasados una persona me preguntó qué significaba la cruz de Jesús en mi vida, pues ella consideraba que muchas veces los católicos le dábamos un sentido punitivo a nuestra fe.


En breves palabras, le compartía que para mí era valiosísimo recordar la cruz SIEMPRE, pues era remembranza de su amor y sacrificio por la humanidad, y que del mismo modo yo debía buscar siempre ser ofrenda y dar la vida, aún en los momentos sencillos de mi cotidianidad.


Después de ese día me quedé pensando en cómo el Señor, a través de estas pequeñas vivencias, me ha llevado últimamente a profundizar más sobre mi fe.


A cuestionarme, confrontarme, perseverar, para traerme más cerca de su corazón y lograr una fe más madura y capaz de llegar al fondo, con mucha más sed y búsqueda de la verdad.


De cierto modo ha sido en la sequedad del desierto de mi vida espiritual, en los momentos de tentación o de dificultad donde Dios me ha permitido crecer más y donde me ha exigido más también. Pero justo ahí he podido experimentar también más Su Amor.

El Señor quiere que lo conozcamos verdaderamente, no de oídas.


Él quiere que tengamos una experiencia personal y profunda con Él, pues nuestro corazón para eso mismo fue creado: para estar unidos a Él


Nos busca de maneras inimaginables, incluso en alguien que nos confronta, se vale de nuestras caídas, de nuestros momentos de desesperanza para acercarnos a Su Corazón, para que crezcamos y podamos ser capaces de poner toda nuestra esperanza en Su Amor.

Elegir el camino de la fe nos reta constantemente, como a tantos santos y mártires que atravesaron desiertos, dificultades e injusticias.


Pero no tengamos miedo de buscar en lo profundo, de cuestionarnos, de llorar y clamar a Dios en nuestras dificultades, de abandonarnos en Él y de dejar que nuestra fe crezca.


No nos conformemos, sigamos en constante búsqueda del Señor, seamos portadores de esa Fe Grande, que brille en medio de la oscuridad, que sea capaz de sanar, de amar y de movernos a abandonarnos en los brazos del Padre, como Jesús lo hizo en la cruz.





Rebeca González, nació y vive actualmente en Monterrey. Hija de Dios, esposa y mamá de tres niños homeschoolers. Es apasionada de la crianza, lo que más disfruta es la vida familiar, ratos al aire libre, leer un buen libro, vacaciones en la playa, platicar con un buena amiga y los dates con su esposo. Desea buscar la voluntad de Dios en su vida y la santidad en lo sencillo y cotidiano de cada día.

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