Formando Varones con el Corazón de Cristo


Foto: mariavs / cathopic


Hace unas semanas en "Charlas en El Árbol Menta" platicamos con Mónica Montemayor, quien es formadora en Teología del Cuerpo. Ella y su esposo son padres de tres varones a quienes por cierto han educado en casa. Como parte de su apostolado familiar coordinan los "Tés Madre-Hija" y los "Campamentos Padre-Hijo" desarrollados por Xhonané y Miguel Olivas, en México.


Como el tiempo se nos escapó rapidísimo el día de la plática, Mónica nos envió algunos tips para considerar en la formación de varones con el corazón de Cristo (y por qué no, chicas también, aunque ese es todo un tema para otra reunión).


Aquí te compartimos sus ideas:


- El ejemplo de los padres. Una fe vivida a conciencia y ser coherentes porque ellos nos observan. Por ejemplo: vivir año litúrgico en casa, preparanos adecuadamente para la Navidad, la Cuaresma, la Pascua. Es importante que vean que festejamos en el hogar lo mismo que celebra la Iglesia universal.


- Trabajar en nuestra formación como padres. Al casarnos con nuestro esposo prometimos "aceptar los hijos que Dios nos de" y educarlos en la fe. Preguntémonos: "¿cuál fe? ¿la conozco?", pues eso será una base en la formación de nuestros hijos. Para empezar, compartamos en familia lo esencial: la Misa, los sacramentos, leamos la Biblia, el Catecismo, libros de santos.


- Rezar unidos. Que no falten el Santo Rosario, tener alguna otra devoción como familia (Coronilla a la Divina Misericordia, consagrarse al Inmaculado Corazón, Sagrado Corazón de Jesús) y visitar al Santísimo.


- Aprovechar cualquier momento cotidiano para resaltar virtudes como la castidad y educar sobre cómo evitar los vicios, ya sea de la familia, o en alguna película que veamos o alguna situación que notemos.


- Perseverar en la fe con los adolescentes, que sigan conociendo al Señor, hasta que su fe sea más madura, no quedarnos en la iniciación cristiana. Campamentos padre e hijo, clases de salud para varones (Teología del Cuerpo), Kerigma, estudios bíblicos, retiros familiares, escuchar juntos pláticas o sermones, etc.


- Educar a tiempo y a destiempo. Reprendiendo o aconsejando, siempre con paciencia y dejando una enseñanza (2 Timoteo, 4)


- Perseverar junto con ellos en la vida de la gracia, custodiar su corazón haciendo ajustes sobre hábitos, práctica de virtudes, ayudarlos a reconocer vicios, etc.


- Compartir (particularmente en tiempos difíciles) algunos estudios bíblicos de Scott Hahn sobre la Eucaristía, sobre la Virgen Maria en las escrituras, sobre los Sacramentos, sobre todo en Cuaresma o Adviento.


- Cuidar que nuestro hogar sea un oasis de paz y armonía, que refleje que ahí reina Cristo, tener una imagen del Sagrado Corazón, entronizada, una de las devociones más antiguas y característica de un hogar cristiano-católico.


- Conocer las promesas de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.


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