Dios ha trabajado en nuestro corazón a través de Creighton





Desde adolescente no se cómo "Humanae Vitae" llegó a mis manos, ¡hoy creo fielmente que fue Providencia Divina! Pero cuando lo leí dije "¿cómo es posible que los esposos no usen anticonceptivos?".


La sociedad me había empujado tanto a creer que eso era "normal", que la Iglesia diciendo lo contrario me parecía "exagerado e imposible de vivir".


Cuando el Señor me llevó a estudiar la Maestría en Ciencias de la Familia de nuevo me topé con ese texto y fue ahí donde ¡abundó la gracia!


Dios me fue revelando poco a poco la grandeza del significado "unitivo y procreativo" del acto conyugal y me convencí (más por obediencia que por convicción) de que si quería casarme debía aprender sobre los modelos de Planificación Familiar Natural.

Pasó el tiempo y cuando Jair (mi prometido) llegó a mi vida y comenzamos a hablar de matrimonio, salió a relucir éste tema: "la Iglesia no aprueba los anticonceptivos" y otra vez Humanae Vitae salió a escena.


Juntos lo leímos y bueno, a lo que nuestra inteligencia nos alcanzaba para entender el por qué Dios nos pedía vivir nuestra sexualidad en el matrimonio con un modelo natural, decidimos poner en marcha nuestro "entrenamiento".


Comenzamos a aprender a graficar Creighton a los pocos meses de estar comprometidos. Al inicio fue muy difícil porque había resistencia, miedo e incertidumbre sobre todo de mi parte.

Sentía que observar los signos de mi cuerpo significaba que era "mi responsabilidad", pero las sesiones de Creighton poco a poco nos regalaron el sentimiento de "responsabilidad compartida" de un "estamos juntos en esto".


Jair cada día estaba más interesado en aprender cómo funcionaba nuestra fertilidad y mi cuerpo, en mis cambios físicos y hasta en mi humor relacionado con las hormonas, además aumentó nuestra confianza al dialogar porque... si puedes hablar de la consistencia, el color del moco cervical y la sensación vulvar con tu pareja, ¿qué otro tema podría ser difícil de tratar?


A pocos días de casarnos y viviendo todo este proceso en castidad, Creighton nos ha regalado mucha más confianza en Dios, en que no tenemos el control, sino que Él tiene el control.

Ni siquiera sabemos que estará pasando en mi ciclo el día de nuestra boda y eso está bien, porque ¿adivinen qué? Nuestra fertilidad se vive día con día y con esa información cada día tomaremos decisiones libres.


Eso es parte de mí, de nosotros y lo aceptamos y amamos, (sí, Jair también lo acepta y ama, a veces hasta él me ayuda a aceptarlo más a mí).


Hoy puedo decir que por convicción decidimos vivir en nuestro matrimonio con un modelo de Planificación Familiar Natural, que Dios ha trabajado en nuestro corazón a través del modelo, porque ahora entendemos lo que la Iglesia busca custodiar: la integridad de la persona, el amor verdadero, ese que se entrega completamente día a día, es entregar toda tu vida... las cosas que hemos podido experimentar hasta hoy... y estoy segura de que en el matrimonio vendrán muchos frutos más.



Evelyn Salas, mujer-católica, mexicana, feliz maestra de primaria y consultora familiar. Trabajando con Jair Cruz, su futuro esposo, por "sacar lo precioso de lo vil" compartiendo a adolescentes, jóvenes y adultos el Plan de Dios para el matrimonio y la familia en instagram @de.dosauno y esforzándose cada día de su vida para Gloria a Dios en lo cotidiano.

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