Enfrentando el Miedo a Tener Hijos


Me encuentro frecuentemente con personas a las que les cuesta experimentar la convicción de que los hijos son siempre, bajo cualquier circunstancia una bendición y sienten más bien miedo o aversión al embarazo, aún estando en el contexto idóneo, el Matrimonio. Desconozco muchas veces las razones por las que rehúyen la llegada de un hijo, pues no siempre es posible ahondar en ello; pero lo que sí veo es que muchos manejan esa situación con más o supuestamente "mejores" anticonceptivos y desconfían de los métodos naturales (por más que estén probados científicamente con un 96-99% de efectividad). Me parece que no han analizado que el afán por controlarlo todo absolutamente y “protegerse” de un “riesgo”, como llaman a un bebé no planeado, no es la solución de fondo ni la que como pareja e individuos necesitan.

Por el contrario, ese estrés o ansiedad termina convirtiéndose en una especie de sombra que pesa sobre su misma relación, restándole paz, gozo y libertad. Es comprensible y natural cierta sensación de vértigo al saber lo que nuestro cuerpo es capaz de procrear maravillosamente y la grave responsabilidad que conlleva, pero sin perder el telón de fondo de amor, alegría, misterio y sobre todo, de la confianza entre ellos y en Dios. Por ello pienso que hay que apostarle a trabajar psicológica y espiritualmente para enfrentar el temor causado.

Hay experiencias o preconcepciones que dificultan saborear íntegramente el regalo del otro, incluída su fertilidad y los hijos que pudieran llegar en un momento aparentemente "poco favorable". Considero también que adentrarse en el conocimiento profundo de los métodos de reconocimiento de la fertilidad y planificación familiar natural puede ser de gran ayuda en este proceso de asumir la paternidad responsable y disfrutar de una entrega libre y total en la intimidad conyugal.

¿Y en tiempos del Coronavirus?

En estos tiempos de pandemia encontramos algunas circunstancias adversas como las asociadas a la salud.

Podríamos como esposos discernir en oración y tomar la válida decisión de postergar temporal o indefinidamente el embarazo. Sin embargo, aún cuando las razones sean muy graves para evitar un embarazo, seguimos estando invitados a hacerlo por el medio correcto, que es el uso de métodos de planificación familiar natural como el Modelo Creighton, basados en el reconocimiento de nuestros periodos fértiles e infértiles y que son congruentes totalmente con nuestra dignidad humana, del acto conyugal y que promueven nuestro bien y crecimiento integral personal, matrimonial y de relación con Dios. No olvidemos que no somos los únicos ni los últimos responsables de la vida y educación de nuestros hijos. Cada uno de nosotros contamos con el amor y cuidado perfectos e infinitos de Dios Padre que siempre quiere nuestra felicidad y plenitud.

Mónica Olvera es esposa y madre católica de tres hijos. Maestra en Ciencias de la Familia con estudios en Teología del Cuerpo. Hace “escuela en casa” y es profesional certificada del Modelo Creighton.

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