Las 3 cosas que me llevo de nuestro segundo año de Homeschool


Varias amigas me han compartido su interés (y sus temores) sobre la idea de hacer Homeschool o educar en casa (y no sólo hacer escuela en línea).

Todavía tengo mucho que aprender, siempre les aclaro que no soy experta, pero de todo corazón les comparto mi cómo nos ha ido y las dirijo a sitios o libros relacionados.

Sinceramente, jamás pensé dedicarme a esto. Juraba que toda mi vida trabajaría en algo relacionado con mi profesión, aún después de casada.

Pero Dios tenía otros planes para mí, para nuestra familia... ;)

Yo también empecé con mil preguntas ésta labor de formar académica y espiritualmente a nuestros hijos en el hogar. Me sentía como en la cuerda floja. Me cuestionaba si tendría la paciencia, las habilidades, si mis hijos aprenderían lo necesario.

Mi intención con lo que hoy voy a compartirte es que sepas que "sí se puede", que es un gran paso intentarlo, que todos van a aprender y a crecer mucho juntos y que no estarás sola.

Aquí van las tres cosas que me llevo de nuestro segundo año haciendo Homeschool.

1. El Aprendizaje sucede... contigo o sin ti: Al inicio de esta aventura sentía un peso muy fuerte sobre mis hombros. Ya sabes, con todas esas cosas que lees, las preguntas y los comentarios que llegan de aquí y allá, como: "pero si tú no eres maestra", "¿y la socialización?", etcétera.

Con el paso de los meses he confirmado con gran satisfacción que cuando les das los estímulos necesarios a los niño, les dedicas tu tiempo y reconoces sus necesidades, aprender se convierte en algo que ellos aman y que buscan todos los días.

Mi pequeña, que a penas va a empezar Pre-Escolar, sólo de escuchar nuestras pláticas y de ver lo que hace su hermano mayor, me preguntó este año cómo escribir su nombre, está aprendiendo el abecedario en español y en inglés, repasa los números del 1-20, elige sus propias manualidades y busca sus materiales en casa para hacer los proyectos.

Mi hijo de 7 años se sienta solo a escribir listados de cosas que le interesan y me pregunta cómo se escriben ciertas palabras cuando no las sabe. Además ha desarrollado una gran afición por el arte del origami este año y ha estado dando tallercitos por zoom a sus amigos, ¡eso es algo que yo jamás habría podido enseñarle!

En el homeschool el aprendizaje sucede y con el paso del tiempo, los frutos son más evidentes. Confía en tus hijos, en tí y sobre todo en Dios.

2. No hay currículum ideal. El mejor es el que los intereses de tus hijos -y Dios- te van dictando: ¡Cuántas opciones de currículums para educar en casa! Hace un año todavía sufría pensando si estábamos usando el más adecuado y me daba un poco de miedo "verme experimental", aventurarme a escoger materiales fuera de la lista.

Este año mis hijos me enseñaron que no hay un programa ideal, que no necesitamos seguir toda la lista de actividades y que los proyectos más significativos son los que vamos ideando juntos.

El libro que llevamos para Ciencias este año escolar se quedó cortito. Pero durante la primavera (y gracias a Dios al empezar la cuarentena) empezaron a acercarse diferentes pájaros a la ventana. Les pusimos comida y lo que empezó como algo lindo que admirar por las mañanas, ¡se conviertió en una tremenda experiencia de aprendizaje!

Aprovechando su interés conseguimos un rompecabezas de aves nativas de Estados Unidos con sus nombres científicos, buscamos videos de cada uno de ellos en youtube y les conseguimos unos pequeños binoculares para que los pudieran apreciar más de cerca. Ha sido fascinante para todos.

Otra cosa que implementamos este año es "El Video del Día", un momento en el que ellos eligen lo que quieren aprender. Y ¡ha salido información súper interesante para todos! Hemos aprendido cómo se hace el chocolate, la canela, los marcadores, cómo se recicla el papel...

Seguiremos con el mismo currículum porque nos encanta su filosofía, porque es nuestra "columna vertebral", pero darle a los pequeños un espacio diario en el que ellos sean dueños de su aprendizaje seguirá siendo una de mis prioridades.

(Algo que jamás habría pensado hace dos años cuando iniciamos... porque lo primero que se me ocurrió fue replicar el modelo de aprendizaje en la escuela tal cual, pero en casa).

Hay días en que se te acaban las ideas o te gana el cansancio, pero hoy creo de verdad que cuando eliges este camino, Jesús y María Santísima no te sueltan, te proveen de oportunidades de aprendizaje a ti también y eso se refleja.

Como dice mi amiga Flor Montante @FamiliaBibliófila, y lo he comprobado este año, también "Dios te dicta el currículum".

3. Fe es la materia más importante: ¡Quién iba a pensar el verano pasado que el mundo daría este giro y que tendríamos que adaptarnos a tantas cosas nuevas a causa de la pandemia!

La Fe ha sido central en nuestro programa de Homeschool y lo seguirá siendo. Nunca como hoy, verano del 2020, había apreciado los frutos de formar en la amistad del Señor a mis pequeños.

La lectura y las matemáticas son importantes, dominar varios idiomas y saberse expresar por escrito, también. Pero, ¿qué sería de nuestros hijos en los momentos de crisis sin el regalo de la fe?

Es lo que nos ha sostenido todos estos meses de cuarentena. He visto con gran admiración cómo éste año en particular, Dios nos ha abierto los ojos a Su belleza.

La oración nos mantiene fuertes y optimistas como familia (¡el rezo diario de la Coronilla de la Divina Misericordia y el Rosario de los viernes han sido fundamentales!) para hacerle frente a ésta y todas las pruebas que vengan.

Si crecen y viven en la amistad de Jesús y María, el resto del aprendizaje vendrá por añadidura, porque ellos serán siempre su fuerza y les darán la gracia para alcanzar sus metas.

Con todo lo que involucra este camino, seguiríamos optando por él porque ha sido una gran bendición para nuestra familia. Deseo que si se animan, lo sea para ustedes también.

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Nelly Sosa nació en Monterrey y es comunicadora, esposa y mamá católica homeschooler de dos niños que no dejan de sorprenderla todos los días. Su gozo por reencontrarse con Dios en un pequeño pueblo en Pennsylvania la inspiró a compartir sobre su camino de fe en El Árbol Menta. Cree firmemente que la Palabra de Dios, los Sacramentos y el apostolado cambiarán al mundo.

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