Aprendiendo a Orar como Jesús


Foto: Cathopic/Sofía Ranea

La oración es el medio por el cual nos comunicamos con nuestro Señor.

Sobre esto dice el Catecismo de la Iglesia Católica que:

"La oración es cristiana en tanto en cuanto es comunión con Cristo y se extiende por la Iglesia que es Su Cuerpo. Sus dimensiones son las del Amor de Cristo", 2565.

A través de ella le podemos expresar lo que sentimos, lo que pensamos, cómo ha estado nuestro día, cuáles son nuestros sueños, lo que nos ha puesto tristes, lo que nos preocupa y muchas cosas más.

Hay distintos tipos de oración: de agradecimiento, de adoración, de petición, de intercesión, pero muchas veces tendemos más a inclinarnos por la oración de petición.

Le pedimos a Dios que nos ayude a resolver nuestros problemas, que nos dé más fe, que sane nuestras enfermedades, que nuestra economía mejore.

Eso es muy bueno, pues estamos reconociendo que toda nuestra vida depende total y absolutamente de Él, pero no podemos olvidarnos de darle las gracias también por todo lo que nos da.

En el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, Juan 6:1-15, se narra que sólo había cinco panes y dos peces para los 5 mil hombres que estaban reunidos en el lugar.

Me llama la atención cómo, antes de hacer este milagro tan grande, Jesús da gracias y después les reparte los panes y peces hasta que todos se saciaron.

Otro milagro que Jesús realizó es cuando le devolvió la vida a su amigo Lázaro.

Cuando Él llega al sepulcro, ya habían pasado cuatro días de que Lázaro había muerto. Y cuando abrieron la tumba, Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo:

«Padre, te doy gracias por haberme escuchado» Juan 11:41

Para mí, estos milagros son ejemplo del inmenso poder de nuestro Dios, sobre todo éste, cuando le devolvió la vida a Su amigo.

Me llena de fe cómo, a una sola palabra del Señor, el cuerpo de Lázaro que se encontraba en descomposición, sanó y se regeneró por completo.

Estos pasajes me han puesto a meditar sobre cuántas veces le doy gracias a Dios cuando estoy en situaciones difíciles, cuántas veces le doy gracias porque sé que me escucha y está al pendiente de mí, porque antes de que una palabra llegue a mi lengua, el Señor ya la conoce (Salmo 139:4).

Agradeciendo, Jesús nos ha dado el ejemplo de cómo debemos orar, antes de hacer a Dios cualquier petición.

Agradezcámosle al Señor todo lo que nos da: la vida, su amor, su perdón y su misericordia y todo lo material con que nos provee.

Mientras más le agradezcamos, más lograremos ver lo bendecidos que somos y nuestro enfoque cambiará, pues nos convenceremos de que cuando lo tenemos a Él, lo tenemos Todo.

Jazmín Espinoza es psicóloga, esposa y mamá católica. Tiene tres hijos de 6, 4 y 2 años respectivamente. Pertenece junto con su familia a la comunidad "Vivir en Cristo" y comparte sobre su fe en Mamá Católica y Psicóloga.

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