Naprotecnología, un Bebé y una Vocación


La Naprotecnología es una nueva ciencia que monitorea y mantiene la salud ginecológica y reproductiva de la mujer. Conecta con la planificación familiar natural por medio del Modelo Creighton.


Hace 50 años, el 25 de julio de 1968, el Beato Papa Pablo VI presentó la Encíclica Humanae Vitae, que tiene como tema principal la regulación de la natalidad.


Al final de la Encíclica, el Papa hace un llamado a los médicos: Que ofrezcan a los esposos que se acercan a ellos soluciones inspiradas en la fe y en la recta razón, buscando soluciones sobre el control de la natalidad y la infertilidad.


El Doctor Thomas Hilgers fue uno de los médicos que respondieron a ese llamado y gracias a eso nació la Naprotecnología.


El enfoque medico se basa en el cuidado de la fertilidad, no en la supresión de la fertilidad, como es común en la práctica de la ginecología. Incluye tratamiento médico y quirúrgico, que cooperan completamente con el sistema reproductivo.


Nosotros conocimos la Naprotecnología después de dos años de estar buscando el embarazo sin éxito. Pasamos por algunos meses de tratamiento, poco cooperativos con mi ciclo natural, los cuales me dejaban con muchos malestares físicos, desgaste emocional y con una gran interrogante del por qué no lográbamos el embarazo. Pero no había respuestas.


Los pasos siguientes que nos proponían los médicos iban en contra de nuestra fe y no estábamos dispuestos a seguirlos. Comenzamos a buscar otras opciones y, al mismo tiempo, le pedíamos a Dios nos guiara por el camino que Él quería que siguiéramos en nuestra búsqueda.


La Naprotecnología ha sido la respuesta a nuestras oraciones. Como católicos, pedíamos en todo momento que se hiciera su voluntad, aún y cuando ésta fuera no tener hijos biológicos.


Pero le decíamos que, si Él quería que siguiéramos en la búsqueda, por favor pusiera en nuestro camino un médico que fuera fiel a sus creencias y llevara esa fe a su práctica médica.


A veces creía que estábamos pidiendo demasiado. Para mí era difícil creer que hubiera médicos trabajando contra la corriente de la anticoncepción y la reproducción asistida, y que trabajaran de una manera totalmente respetuosa con la vida humana.


Pero Dios no sorprendió, porque la Napro es exactamente eso y mucho más.


Comenzamos a graficar con el Modelo Creighton en mayo del 2016. Este modelo es un sistema de reconocimiento de la fertilidad de manera natural con el cual la Naprotecnología se apoya en el diagnóstico de sus pacientes.


Dos ciclos después, comenzamos a atendernos con un médico especialista en Naprotecnología y, aunque las consultas eran a distancia, siempre nos sentimos muy cuidados y escuchados.


¡Por fin estábamos con un médico que además de darnos una atención profesional no se olvidaba de la parte humana! Teníamos mucha tranquilidad al saber que en ningún momento se nos presentaría una opción que fuera en contra de nuestras creencias. Sólo con eso nos sentíamos ya muy bendecidos.


En los primeros estudios encontramos varias alteraciones en mi ciclo que podrían estar causando que no se diera el embarazo. Comencé tratamiento, pero esta vez muy diferente, totalmente cooperativo con mi ciclo natural, lo que realmente me hacía falta.


A los pocos meses, el doctor nos dio el diagnóstico: "endometriosis". Requería de cirugía para confirmar el diagnóstico y corregir, en caso de ser necesario.


Postergamos la cirugía unos meses, ya que yo comencé a prepararme para ser FertilityCare Practitoner del Modelo Creighton, es decir, instructora del Modelo Creighton.


Aún y cuando no sabía si lograríamos el embarazo, estaba convencida de que los beneficios del Modelo Creighton y la Naprotecnología debían ser llevados a más mujeres y parejas para que también disfrutaran de estas bondades. Para mí fue un llamado muy fuerte y no dudé en responder.


La cirugía fue en junio de 2017, y efectivamente, encontraron endometriosis. Después de la cirugía nos sentimos muy aliviados de saber la causa por la cual no habíamos podido lograr el embarazo y, si Dios así lo quería, porque lo más importante es su voluntad, muy pronto podríamos lograrlo.


Y así fue. Tan solo dos ciclos después de mi cirugía, después años de buscarlo, logramos nuestro anhelado embarazo. Gracias a que monitoreamos mi ciclo con el Modelo Creighton nos dimos cuenta muy pronto. Así pude atenderme desde desde los primeros días, lo cual nos dejó muy tranquilos.


Nuestro bebé Napro tiene ya tres meses. Sin duda es nuestra más grande bendición, pero todo este camino para que viniera al mundo ha sido de muchos aprendizajes.


Encontrar la Naprotecnología y el Modelo Creighton y ser promotores y proveedores para que otros matrimonios, al igual que nosotros, encuentren respuestas a su problema de infertilidad es también otra gran bendición.


Si están buscando tener un bebé, no importa si ha sido por unos meses o quizá durante muchos años, siempre abandónense a la voluntad de Dios. Él sabrá cumplir su anhelo de la manera que sea mejor para ustedes, ya sea con hijos biológicos o abriendo su corazón a la adopción. Y si necesitan ayuda médica, acudan a la Naprotecnología, estoy segura que se sentirán acogidos y apreciados.




​Mónica Martínez es esposa y mamá católica. Instructora certificada del Método de la Ovulación Billings por Woomb México AC y FertilityCare Practitioner por el Pope Paul VI Institute.

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