Fortaleza: El valor para hacer lo correcto


Este post fue publicado originalmente en inglés en To Jesus, Sincerely y fue traducido y publicado en El Árbol Menta con permiso de su autor.

Un moderno examen de conciencia (Pero no tan moderno... ¡aquí somos fieles a las enseñanzas de la Iglesia Católica!)


Cuando hablamos de virtudes, a veces tratamos de practicarlas en sentido restrictivo:


*no gritar

*no chismear

*no comer muchos dulces.


Aún los 10 Mandamientos nos guían a través del "no".


Y esto es bueno. Necesitamos tener límites sanos en nuestras vidas y evitar cosas que podrían dañarnos física y espiritualmente.


Pero la virtud de este mes rompe el molde. La Fortaleza nos llama a la acción. La Fortaleza nos dice lo que debemos hacer.


La Fortaleza es el valor de los santos. Es la virtud que nos ayuda a hacer lo correcto. A ponernos del lado de lo bueno. A defender la verdad.


La Fortaleza es la virtud de los mártires. De aquellos que tomaron la decisión de poner a Dios antes que cualquier otra cosa -incluso sus propias vidas-. De aquellos que hicieron a un lado hasta la última pizca de miedo por la salvación.


Este mes nuestra meta es dejar atrás la comodiad y mostrar nuestra fe. Orar por la gracia para ser santos y valientes testigos de Cristo.


Esto significa que nos retaremos a ser activos. Buscaremos oportunidades para practicar la virtud. Saldremos de nosotros mismos para vivir nuestra vida Cristiana, hablar en voz alta y clara de lo que creemos. Hoy abrazaremos el llamado a la acción. Viviremos una vida de Fortaleza.



Tener el Valor de los Santos

En tus palabras:

  • Di lo que piensas.

Y hazlo caritativamente. Aconsejar al pecador es una obra de misericordia. Sé que es muy difícil, pero hay muchas cosas en juego. Especialmente en asuntos de pecado mortal, sé valiente y busca la salvación de tu prójimo. Así se trate de algo mínimo como algún chisme o llevarte clips de la oficina, o de asuntos más relevantes como los anticonceptivos o el aborto. Toma acciones. Muéstrate en contra de lo que está mal.


  • Habla sobre tu fe.

Exprésate fuerte y claro sobre tu fe. En ocasiones, somos más abiertos sobre nuestra fe con nuestros amigos creyentes que con nuestros amigos no religiosos. ¿Cuántas veces nos hemos quedado callados sobre temas espirituales, o hemos dejado de dar gracias por los alimentos o de hacer la Señal de la Cruz por miedo a que alguien se incomodara? No tengas miedo de ser públicamente quien eres: un hijo de Dios, un fiel seguidor de Cristo. Habla sobre Dios, por Dios, en defensa de Dios. Reza antes de cada comida y defiende Su Santo Nombre. Sé valiente.


En tus acciones:

  • Actúa con caridad.

Propónte hacer algo amable por alguien a quien nadie atiende. Sé Cristo para los demás. Ofrece una sonrisa o una palabra amable a un desconocido. Lleva una taza de café al señor que recoje la basura. Detente y platica con esa señora mayor en el súper. Tómate un momento para recordarle a alguien su valor y dignidad. Da a conocer la Buena Nueva del Evangelio a través de pequeños actos de caridad.


  • Sal de tu comodidad.

Dale pelea a la urgencia de decir "no" sólo porque no estás de humor. Hay muchas oportunidades para hacer el bien en nuestras vidas que pasamos por alto por falta de interés o por flojera. Es tiempo de salir de nuestra comodidad. Tiempo de caminar un kilómetro más. De escuchar la voz de Dios inspirándonos a dar más de nosotros mismos. Planea esa sorpresa tan especial para tu espos@. Acurruca a tu hijo por un minuto más o léele ese segundo libro antes de dormir. Dobla la ropa con alegría. Trabaja en esos documentos que tienes atrasados. Te reto a tomar acciones. Haz el bien.


En tu vocación:

  • Fortaleza en el Matrimonio.

Trabaja por tu relación. Persevera haciendo lo correcto. Tenemos que hacer ese trabajo duro tan necesario para mantener una relación saludable. Este mes, comprométete a hacer algo más por tu Matrimonio. Respeta las solicitudes razonables de tu espos@. Busca oportunidades para amar y servir a tu espos@, por ambos y por su santificación. Para mejorar tu Matrimonio, puedes empezar por invitar a tu espos@ a unirse a este reto de virtud.


  • Fortaleza en la Soltería.

Sé intencional al vivir tu vocación. Aunque quieras casarte, tu "vocación" ya inició. Todos tenemos un llamado a la santidad en cada paso de nuestra vida. Ora y discierne cómo te está llamando Dios hoy para usar tus talentos y dones por su gloria. Y luego lánzate a hacerlo. No vivas en el temor y esperando. Toma acciones hoy mismo y abraza tu vocación.

Al hacer a un lado el miedo:

  • No temas.

Todos tenemos miedos a los que les damos más importancia de la debida o que no tienen sentido. Tal vez es el miedo a las arañas o a las serpientes. Tal vez son esas preocupaciones que te tienen despierto toda la noche. Tal vez te sientes llamado a confrontar a la gente sobre sus errores, o con respecto a temas difíciles, pero sientes esa ansiedad que te atrapa y te detiene. No siempre podemos cambiar nuestras circunstancias. No podemos deshacernos de las arañas, las víboras, las preocupaciones o de nuestros errores. Pero sí podemos agarrar valor para hacer lo correcto. Para dejar ir nuestros miedos irracionales. Entrégaselos a Dios y luego toma acciones para corregir lo que hiciste mal y limpiar tu casa y tu cabeza de esos desagradables sentimientos.


  • Desarrolla un sano sentido de la culpa.

Una de las cosas que con frecuencia nos paraliza es la "culpa Católica". Tenemos miedo de hacer las cosas mal y nos llenamos de culpa tras cada error. La culpa es buena cuando nos motiva y nos hace cambiar para bien. Pero cuando nos impide avanzar, supera nuestros límites. Evita ser escrupuloso. Y cuando de verdad haya pecados en tu conciencia, llévalos directo a confesión. Déjalos ir y sigue avanzando en oración y en disciplina. Ten fe en Dios y valor para dejar tu pasado atrás.


Toma el Reto:

¿Estás listo para crecer en la Fortaleza? Aquí está lo que necesitas:


  1. Prepárate. Lee de nuevo este post sobre la Fortaleza y reflexiona sobre lo que significa en tu vida. Imprime tus materiales y déjalos a la mano en lugares convenientes en tu casa.

  2. Cada mañana, empieza el día haciendo oración (encuéntrala en la Guía para la Mesita de Noche).

  3. Durante el día, usa tu Guía del Refri para ayudarte a integrar la Fortaleza en tu vida. Tu guía tiene recordatorios breves y algunos extras (como una oración para obtener indulgencia).

  4. Cada noche, reza el Examen Nocturno (encuéntralo en tu Guía para la Mesita de Noche). Esta es una evaluación de tu día. Incluye una oración de perdón para recomenzar, si es necesario, al día siguiente.

  5. Antes de confesarte (o una vez a la semana por lo menos), lee detenidamente el Examen de Conciencia. Reflexiona no sólo en tus pecados y fallas, sino también en cómo Dios te ha bendecido al crecer en virtud.


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