Cómo Logré Cumplir mis Propósitos de Año Nuevo

Estamos en un mes en que la gente se propone un millón de cosas, como por ejemplo: llevar una vida saludable, lograr hacer un poco más de lo que les apasiona, viajar más, encontrar el verdadero amor, leer, administrar mejor sus recursos económicos, aprender nuevas cosas, combatir los vicios que tienen, no dejar cosas sin terminar y muchísimos objetivos más que pensamos que nos pueden llevar a un camino de felicidad plena.

Yo me consideraba una de esas personas. Cada año nuevo me ponía ciertos propósitos que, curiosamente, aunque muchas veces lograba cumplir, nunca me llevaban a alcanzar mi meta última que era ser un poco más feliz. Había días que me veía en el espejo y me daba cuenta que, aunque aparentemente todo estaba bien en mi vida, todo estaba mal conmigo, todo me salía mal, las cosas no eran como yo quería. Pero, ¿qué era lo que yo quería? Ni yo misma lo sabía.

Después de un tiempo de sentirme vacía, confirmé que sí había algo que estaba mal conmigo, pero no encontraba la razón por la cual era así. Llegaron personas a mi vida que, de alguna u otra manera, me fueron aportando cosas y aunque muchas de ellas se fueron, creo que las que permanecieron me llevaron a encontrar la respuesta que tanto estaba buscando.

Descubrí que por más “cerca” que estuviera de Dios, por más que estuviera brindándole cada sábado de grupo, cada junta de crecimiento espiritual, cada preparación de misiones, cada misión, realmente no le estaba dando mi 100%. En el fondo me estaba preocupando por las personas que se iban de mi vida, estaba muy ocupada juzgándome a mí misma por no ser la talla de ropa que quería ser, tratando de rescatar personas que no me beneficiaban en nada, centrándome tanto en cada propósito personal que me había puesto al inicio del año, pero sin tener presente el más importante...

Queriendo avanzar con mis propias fuerzas, me pasé todo un año completo ignorando el amor tan grande que Dios me ofrecía y me confiaba día con día, descuidé a mis amigos (que realmente siempre han estado ahí), descuidé a mi familia, la escuela y los planes y proyectos que sé bien que Dios tenía especialmente diseñados para mí.

Hacia el final de ese año, entendí que cuando realmente el centro de tu vida no es Dios, nunca vas a poder cumplir todos tus propósitos y llegar a la felicidad plena que todos deseamos encontrar. No te digo que es fácil lograr que Dios sea el centro de tu vida, al contrario, creo firmemente que es de los propósitos más difíciles que cualquier persona se pueda poner, pero es el que más vale la pena alcanzar.

En el mundo hay mucho ruido y bastantes distracciones, siempre habrá algo o alguien buscando la manera de hacerte cambiar de rumbo, siempre existirán personas toxicas que te juzgarán, te cuestionarán y tratarán de alejarte de tu meta, siempre habrá caídas que no puedas evitar en las cuales te sientas derrumbada y no te puedas levantar... Pero cuando realmente decidas tomar la mano de Dios y permanecer en su camino, pase lo que pase, sea cual sea el momento por el que estés pasando en tu vida, todas las demás cosas se acomodarán en su lugar.

Muchas veces no logramos darnos cuenta que Dios nos brinda un millón de armas para poder librar la batalla, el más claro ejemplo fue dejarnos a su Madre María como nuestra mayor intercesora, es impresionante cómo nos demuestra su amor de maneras infinitas.

Es por eso que yo te quiero invitar en este inicio de año a que, primero que nada, te propongas a realmente darle ese lugar a Dios en tu corazón y sobre todo, en tu vida. Que no te dé miedo ser reflejo de lo más bonito que existe en el universo, a dejar que a través de Él todos tus sueños, propósitos y metas se vayan cumpliendo uno por uno.

No te digo que es instantáneo y que todas esas cosas sucederán de la noche a la mañana, sin un mínimo de esfuerzo, al contrario, permanecer en el camino de Dios implica poner tu 101%, dar lo mejor de ti cada día, ser paciente, aprender a amar sobre todas las cosas. Estar de su lado nos invita a dejar a un lado la apatía, la soberbia, el mal humor, el odio y todo eso y, siendo realista, cuesta más trabajo del que imaginamos. Pero apóyate en María, así como ella, atrévete a dar ese SÍ, sin dudas y sin miedo. Te aseguro que ella siempre irá cuidando de cada uno de tus pasos.

Por mi parte te puedo contar que nuevamente, este 2017, estoy esforzándome por cumplir ese propósito central en mi vida, estoy dejando que Dios se haga parte de cada uno de mis planes, pues bien dicen que los planes de Él son mejores que los míos.

Gracias por leerme y regalarme un poquito de tu tiempo. Espero que cada uno de tus propósitos se logren también en este año de la mano de Aquel que todo lo puede.

Rocio Mariana Balderrama Solis tiene 21 años de edad y estudia Administración en el Instituto Tecnológico de Chihuahua. Pertenece al "Grupo de Jóvenes Judá" del Santuario del Padre Maldonado y es parte de la Comunidad Misionera (COMI). Ofrecerle su tiempo a Dios es una de las cosas que más le gusta.

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